Y vimos cambiar las estaciones, de P. Kitcher y E. F. Keller

Y vimos cambiar las estaciones
Disponible aquí

En ocasiones la intención divulgadora naufraga. Puede ser por un gusto masoquista por los oídos sordos frente a lo que desagrada al receptor de cualquier mensaje. O quizás sea cosa de ese extraño y delirante sesgo interesado que convierte el mundo en lo que nuestros terminales nos transmiten conociendo nuestros gustos y tendencias. Realidad al punto de cocción para cada cual. La gran falsedad ya abordada en libros recientes como el de las Fake News de David Alandete.

Pero en el tema del cambio climático, esa reconversión del mundo hacia la absoluta subjetividad personal se torna siniestra. De ahí que científicos preminentes en el tema como Kitcher y Keller, además de grandes pensadores sobre muchos otros aspectos, nos inviten a un ejercicio de disección de la realidad desde un libro prácticamente dialogado que parece buscar impresiones del lector, aristas, extremos o detalles necesarios para abordar con una vuelta al pensamiento crítico hacia el descubrimiento de la realidad más cruda que nos espera en un mundo que habitamos y que puede estar anticipando nuestro fin por los usos inadecuados.

La trivialidad con la que tratamos el cambio de configuración de las estaciones llega hasta el extremo del oportunismo en el que observamos encantados como podemos ir a la playa en un día de invierno. Y si no fuera tan escalofriante, causaría risa pensar que en ese paradójico día invernal de sombrilla y tortilla de patata, se esconde un apocalipsis made at home, hecho a medida por nosotros mismos para las generaciones venideras de nuestra civilización o para nosotros mismos con un poco de paciencia…

Las estaciones se diluyen, se desnaturalizan. Los polos ganan temperatura y pierden hielo, luego las aguas crecen. Ante todo ello, este libro de dos personajes principales de ficción extraídos de nuestra realidad más dura recuperan la disertación con sentido crítico, con conciencia sobre lo que se nos viene encima. Claro está que se trata de dos voces pequeñas frente a intereses dominados por esa ambición humana hecha ludopatía y perdición, dos opiniones que leemos entre el ruido de los grandes capitales que nos insertan sus eslóganes de felicidad hasta el mismísimo día del juicio final.

La situación es peliaguda. Y como ocurre en las películas, solo los científicos pueden tratar de cambiar el camino hacia la catástrofe. Solo que en esta ocasión ellos, esos conocedores de los negros augurios que ni la mejor ciencia podría detener, se transforman en pensadores comunes. Nos encontramos ante personajes que, a lo largo de seis historias dialogadas muy fácilmente reconocibles por cualquier lector, exponen opiniones contrapuestas de las que se pueden extraer mágicas síntesis. La filosofía, abandonada en las escuelas en favor de estudios más pragmáticos para nuestros días, aporta ese brillo de sabiduría humana. Pensar y exponer es hacer filosofía en cualquiera de sus vertientes. Y la única posibilidad de salvación que tenemos es compatibilizar lo mejor que tenemos, sintetizar como ocurre en este libro. Unir pragmatismo y filosofia para que nuestro mundo siga siendo habitable.

Un libro sobre los elementos fundamentales del cambio climático introducidos de manera amable para finalmente entender que el cambio climático es una deriva hacia un juicio final.

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Y vimos cambiar las estaciones
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Y vimos cambiar las estaciones, de P. Kitcher y E. F. Keller
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