La canción de los vivos y los muertos, de Jesmyn Ward

Una interesante corriente literaria afroamericana y crítica se extiende desde que ya por los años ochenta Toni Morrison fuera reconocida como la brillante narradora que es, en ese híbirdo de ficción y realismo que acoge vidas noveladas en entornos y ámbitos sociales muy reconocibles donde todavía sobreviven con intensidad nociones de discriminación, xenofobia y esa vieja sombra del miedo más destructor de la convivencia.

Colson Whitehead es uno de los jóvenes sucesores más destacados de esta corriente afroamericana más agrupada por la temática de sus obras que por su propia condición racial. Aunque las incursiones de Whitehead son más esporádicas y con una incursión más intensa en planteamientos de ficción.

Y en tercera generación llega ahora a España Jesmyn Ward, una autora joven pero con las mismas ganas de seguir dejando testimonio de horrores recientes de discriminación y odio por el color de la piel. Porque todo el trabajo hacia la igualdad aún no está hecho en las mentes más obtusas de la américa profunda o de cualquier otro lugar profundo.

En esta historia de evocador título “La canción de los vivos y los muertos”, nos encontramos con una road novel que dispone de todos los ingredientes para adentrarnos en uno de esos viajes iniciáticos para todos los personajes y para nosotros mismos. Cuando un escritor consigue que nos sentemos en el mismo coche que los personajes, planteándonos las mismas dudas y compartiendo esos tiempos de silencio contemplando el cambiante paisaje, la victoria de su mensaje está asegurada.

Jojo y Kayla, dos adolescentes mulatas viajan con su madre Leonie hacia la cárcel en la que ha estado apresado su padre. Leonie nunca ha sido la madre perfecta pues siempre ha vivido entre la melancolía y una vaga esperanza de gloria, como el delirio de una estrella frustada de blues.

Las tres mujeres van en busca del hombre blanco que debe ser padre y marido. Mientras tanto la cercanía esbozará un primer intento de familia entre las tres, hasta ahora separadas por unos abuelos maternos encargados de la crianza de las niñas en la desembocadura del Misisipi. La llegada de nuevos personajes en ese viaje hacia la vieja cárcel de Parchman Farm, sobre la que se escribió uno de los blues que más ecos mantiene en la zona, aporta nuevos tonos para una novela que suena a ese intento de composición entre vidas para un sinfonía final que puede sonar a nueva vida, a viejas deudas raciales o a decepción y muerte.

Ya puedes comprar la novela La canción de los vivos y los muertos, el nuevo libro de Jesmyn Ward, aquí:

 

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