Los 3 mejores libros de Stephen King

Extenderme sobre los motivos para considerar a Stephen King como el escritor que me marcó en mi eterna vocación por la escritura podría llevarme páginas y páginas de un gran libro.

Haciendo al menos un peque√Īo inciso al respecto, me apetece se√Īalar mi apreciaci√≥n de que el paso final hacia la escritura se debe siempre a un punto inspirador de lo m√°s inesperado, algo que te acaba conduciendo a contar tu primera historia y a ese descubrimiento que supone el encuentro con tu imaginaci√≥n.

En mi caso la idea de escribir mis propias historias surgió en gran medida conforme descubría los personajes que Stephen King creaba en sus novelas. Más allá de las temáticas de sus cientos de obras (de terror en algunas ocasiones pero también de siniestros misterios y de desconcertantes argumentos en muchos otros), más allá de todo eso, nos podemos quedar con la elaboración de sus personajes.

Lo inveros√≠mil se hace cercano gracias a esa vida que rezuma entre las p√°ginas, ese gui√Īo constante hacia la empat√≠a, esa proximidad humana hacia la interiorizaci√≥n absoluta de cada personaje, me parece algo inigualable por cualquier otro escritor. Incluso en los libros poco conocidos de Stephen King disfrutamos de esa constante en sus capacidad para inventar personajes.

Y ya centr√°ndome en la idea de encumbrar sus tres obras maestr√≠simas, las tres mejores novelas de su inabarcable producci√≥n literaria, aparco todas esas primeras ideas difusas sobre mi  vocaci√≥n narrativa y me pongo con ello.

Top 3 novelas recomendadas de Stephen King

La zona muerta

De un accidente sufrido por el protagonista, John Smith, que lo mantuvo en coma durante a√Īos, descubrimos que en su transici√≥n entre vida y muerte regresa del coma con alg√ļn tipo de conexi√≥n activa con el futuro.

Su cerebro, da√Īado en el golpe, alberga una mente que en su proximidad con el m√°s all√° ha regresado con extraordinarias capacidades de predicci√≥n.

El personaje en cuesti√≥n, John, es un tipo cualquiera, alguien que despu√©s de verse abrazado por la muerte, tan solo quiere aprovechar los instantes de su vida. Entre la parcela m√°s personal de un tipo an√≥nimo que Stephen King te hace sentir muy cerano, como si pudieras ser t√ļ, vamos aproxim√°ndonos a esa capacidad de predicci√≥n.

John descifra el destino de las voluntades que estrechan su mano, o que lo rozan, su mente conecta con el futuro y presenta lo que va a acontecer. Gracias a esta capacidad sabe de un destino siniestro que los espera a todos si un político al que saluda alcanza el poder. Debe actuar de inmediato.

Mientras tanto su vida sigue y enganchamos con el amor perdido, con las secuelas del accidente. John es un tipo muy humano que despierta gran emotividad. La conjunción de ese aspecto personal con la fantasía de su capacidad y la necesaria acción para evitar un futuro siniestro convierten la novela en algo especial. Fantasía, sí, pero con grandes dosis de un realismo fascinante.

La zona muerta

22/11/63

El nombre de la novela es la fecha de un evento trascendental de la Historia mundial, el día del asesinato de Kennedy en Dallas. Mucho se ha escrito sobre el magnicidio, sobre posibilidades de que el acusado no fuera quien mató al presidente, sobre voluntades ocultas e intereses soterrados que buscaban quitar de en medio al presidente americano.

King no se suma a las vertientes conspiranoicas que apuntan a causas y asesinos diferentes a lo que se djo en su momento. √Čl solo habla de un peque√Īo bar donde el protagonista suele tomar alg√ļn caf√©.

Hasta que un d√≠a su due√Īo le habla de algo extra√Īo, de un lugar en la despensa por donde puede viajar al pasado. Suena a argumento extra√Īo, peregrino ¬Ņverdad? La gracia es que el bueno de Stephen hace perfectamente creible, a trav√©s de esa naturalidad narrativa, cualquier planteamiento de entrada.

El protagonista acaba atravesando el umbral que lo conduce al pasado. Va y viene unas cuantas veces…, hasta que se plantea un objetivo final de sus viajes, intentar evitar el asesinato de Kennedy. Ya lo dijo Einstein, viajar en el tiempo es posible.

Pero lo que no dijo el sabio científico es que los viajes en el tiempo cobran su factura, provoca consecuencias personales y generales. Lo atractivo de esta historia es conocer si Jacob Epping, el prota, consigue evitar el magnicidio y descubrir qué efectos tiene ese transitar de aquí para allá.

Mientras tanto, con la singularidad narrativa de King, Jacob va descubriendo una nueva vida en ese pasado. Pasa por uno m√°s y descubre que le gusta m√°s ese Jacob que el del futuro.

Pero el pasado en el que parece decidido a vivir sabe que √©l no pertenece a ese momento, y el tiempo es inmisericorde, tambi√©n para los que viajan a trav√©s de √©l. ¬ŅQu√© ser√° de Kennedy? ¬ŅQu√© ser√° de Jacob? ¬ŅQu√© ser√° del futuro?‚Ķ

La milla verde

Seguramente esta historia sea m√°s recordada por su pel√≠cula que por su libro. Pero, aunque la pel√≠cula est√° ejecutada de manera magistral, con una fidelidad y una integraci√≥n en el gui√≥n increiblemente ajustada a la novela, siempre quedan aspectos que el cine no puede replicar.Sensaciones de la lectura, impresiones, escenarios imaginados en ese 3D de nuestro cerebro…

La historia es narrada por Paul Edgecomb, residente de un asilo de ancianos, a Elaine Connelly, una de sus compa√Īeras que vive all√≠. √Čl es un exfuncionario de prisiones encargado del Bloque E de la prisi√≥n de Cold Mountain, en el estado de Lousiana, el bloque de los condenados a muerte, que a diferencia de otras prisiones, no era llamada ¬ęLa milla final¬ę, sino que, debido a su piso de lin√≥leo color lima deslucido, era apodado ¬ęLa Milla Verde¬ę.

Cierto d√≠a llega al bloque un afroamericano de gran altura y estampa musculosa, llamado John Coffey, acusado de la violaci√≥n y asesinato de las gemelas Cora y Kathe de doce a√Īos. Al principio todos lo creen culpable; pero, pronto, extra√Īos sucesos tienen lugar para lanzar dudas desconcertantes.

Coffey, además de ser un aparente discapacitado psíquico, resulta tener ciertos poderes de curación, los cuales se manifiestan por primera vez cuando cura a Paul de una infección urinaria que lo enloquecía. Coffey, tras cada curación, expulsa el mal de su cuerpo vomitándolo en forma de insectos semejantes a polillas negras que van tornándose blancas hasta desaparecer.

Pese a mi reconocimiento inmenso hacia toda la obra de este autor, estos tres son sin género de duda para mí, esos tres libros imprescindibles de Stephen King. Estoy seguro que la lectura de cualquiera de ellos conseguiría sumar un acérrimo lector. ¡Larga vida a Stephen King!


Otros libros interesantes de Stephen King…

Cuento de hadas

Lo de los umbrales con visado a mundos paralelos siempre me retrotrae a esa gran novela que para m√≠ fue 22/11/63… No es nada extra√Īo en Stephen King tirar de espacios paralelos que avanzan por el oscuro cosmos con sus encuentros tangenciales. Fantas√≠a con dejes oscuros que en esta ocasi√≥n tambi√©n entronca con la infancia como punto de partida. Solo que King se encarga de que para nada se trate de una historia de ni√Īos. O m√°s bien es capaz regresar a donde todos dejamos lo que fuimos, en espera de volver a habitar c√°lidas y c√°ndidas almas, las √ļnicas capaces de sobrevivir cuando viene el fr√≠o…

Charlie Reade parece un estudiante de instituto normal y corriente, pero carga con un gran peso sobre los hombros. Cuando √©l solo ten√≠a diez a√Īos, su madre fue v√≠ctima de un atropello y la pena empuj√≥ a su padre a la bebida. Aunque era demasiado joven, Charlie tuvo que aprender a cuidarse solo… y tambi√©n a ocuparse de su padre.

Ahora, con diecisiete a√Īos, Charlie encuentra dos amigos inesperados: una perra llamada Radar y Howard Bowditch, su anciano due√Īo. El se√Īor Bowditch es un ermita√Īo que vive en una colina enorme, en una casa enorme que tiene un cobertizo cerrado a cal y canto en el patio trasero. A veces, sonidos extra√Īos emergen de √©l.

Mientras Charlie se encarga de hacer recados para el se√Īor Bowditch, Radar y √©l se hacen inseparables. Cuando el anciano fallece, le deja al chico una cinta de casete que contiene una historia incre√≠ble y el gran secreto que Bowditch ha guardado durante toda su vida: dentro de su cobertizo existe un portal que conduce a otro mundo.

Cuento de hadas

Después

Una de esas novelas en las que Stephen King vuelve a constatar el hecho diferencial que lo separa de cualquier otro autor, una suerte de verosimilitud de lo extraordinario. Conseguir mimetizarnos con lo excepcional, con lo extrasensorial, es como volver a convencernos de un mundo tal como lo ve√≠amos de ni√Īos, aunque sea para inquietarnos o hasta para asustarnos.

Nadie m√°s es capaz de semejante precisi√≥n narrativa hacia lo hipn√≥tico. Personas (m√°s que personajes) que de tan naturales y precisamente perfilados pueden hacernos creer que vuelan en vez de que andan y convencernos adem√°s de que eso es lo normal. Desde ah√≠ todo lo dem√°s es coser y cantar. Incluso en el caso de tener que ajustarnos a la psique del peque√Īo Jamie, con ese punto a ni√Īo de ¬ęEl sexto sentido¬Ľ, lo consigue King con esa extra√Īa capacidad suya.

Un ni√Īo que ve muertos, si. Pero ¬ŅQu√© no nos podr√≠a contar Stephen King sin convencernos de su m√°s absoluto rigor y realismo? En esta novela ese ¬ęDespu√©s¬Ľ es el paso posterior a las despedidas que nadie querr√≠a vivir. Los adios que solo un ni√Īo puede acometer disfrazadas de imaginativos hasta luegos. Todo salpicado de ambientaciones tan amables como espeluznantes. Sensaciones cercanas, amistosas, abiertas en torno a la locura misma, como de primera sesi√≥n de terapia o de exorcismo.

Ah√≠ ya es cuando King nos ha vencido el pulso para hacernos transitar por la normalidad hecha paranormal, por los dilemas de esas personas cargadas con la trascendencia de la marcada diferencia entre la median√≠a, del don o la condena…

As√≠ es como se siente una novela corta, intensa y con el giro m√°s insospechado como antesala de un final que, de otro modo, quedaba un punto desangelado. As√≠ es como un escritor de lo fant√°stico acaba por salpicar de realismo desde un extra√Īamiento que desmenuza almas en busca de emociones esenciales enfrentadas encarnizadamente, desde el horror hasta la honda emoci√≥n. Nada nuevo en el maestro salvo la c√°lida sorpresa de su disfrute asegurado.

Jamie Conklin, el √ļnico hijo de una madre soltera, solo quiere tener una infancia normal. Sin embargo, naci√≥ con una habilidad sobrenatural que su madre le insta a mantener en secreto y que le permite ver aquello que nadie puede y enterarse de lo que el resto del mundo ignora. Cuando una inspectora del Departamento de Polic√≠a de Nueva York le obliga a evitar el √ļltimo atentado de un asesino que amenaza con seguir atacando incluso desde la tumba, Jamie no tardar√° en descubrir que el precio que debe pagar por su poder tal vez es demasiado alto.

Después es Stephen King en estado puro, una novela inquietante y emotiva sobre la inocencia perdida y las pruebas que hay que superar para diferenciar el bien del mal. Deudora del gran clásico del autor It (Eso), Después es un relato poderoso, terrorífico e inolvidable sobre la necesidad de plantarle cara a la maldad en todas sus formas.

Después, de Stephen King

La caja de botones de Gwendy

¬ŅQu√© ser√≠a de Maine sin Stephen King? O quiz√°s realmente se trate de que Stephen King debe gran parte de su inspiraci√≥n a Maine. Sea como fuere, lo tel√ļrico adquiere una dimensi√≥n especial en este tandem literario que desborda ampliamente la realidad de uno de los estados m√°s recomendables para vivir en Estados Unidos.

Nada mejor para empezar a escribir que tomar referencias de la realidad más próxima para acabar orientando lo que tienes que contar hacia una proyección realista o crítica o para transformarlo todo, invitando al lector a darse una vuelta por rincones cotidianos a este lado del mundo; convenciendo al lector de que tras el trampantojo de la literatura se esconden oscuros abismos.

Y en esta ocasión es de nuevo Maine donde King (en coautoría con el para mí desconocido Richard Chizmar), nos ubica para vivir una historia que profundiza en el terror desde esa incomparable percepción subjetiva de personajes que acaban invadiéndonos el alma, con la magia negra de la narrativa del autor.

Luces y sombras de una joven llamada Gwendy (evocaci√≥n naif en el nombre para crear una mayor sensaci√≥n parad√≥jica, al estilo de su novela corta ¬ęLa chica que amaba a Tom Gordon¬ę), en un espacio silencioso y desamparado entre Castle View y Castle Rock.

Lo que conduce cada día a Gwendy a desplazarse de uno a otro lado por las escaleras de los suicidios nos acabará acercando al planteamiento más siniestro sobre el destino, sobre nuestras decisiones y sobre la fragilidad a la que nos puede conducir el miedo.

Una figura inquietante, como en tantas otras novelas de Stephen King. El hombre de negro que parecía esperarla en lo alto del monte donde terminan las escaleras. Su llamada de atención que la alcanza como un susurro deslizado entre las corrientes que mueven las hojas de los árboles. Quizás se trate de que Gwendy elegía ese camino porque esperaba ese encuentro que marcaría su vida.

La invitación del tipo a conversar distendidamente, acabará derivando en un regalo por parte del hombre de negro. Y Gwendy irá descubriendo cómo aprovecharlo para su beneficio.

Claro est√° que la joven Gwendy puede acabar sacando partido al gran uso del regalo sin la madurez necesaria. Y cierto es que ciertos regalos oscuros no terminan de traer nada bueno, ni pueden ayudar a Gwendy a escapar a las grandes batallas emocionales que la vida le tiene preparadas…

En cuanto a Castle Rock y sus habitantes, desde ese momento nos zambullimos en el t√©trico misterio de los hechos inexplicables para los desconcertados y temerosos lugare√Īos. Unos aconteceres sobre los que Gwendy tiene claves incofesables que dan cumplida explicaci√≥n a todo y que la perseguir√°n hasta muchos a√Īos despu√©s.

Mr Mercedes

Cuando el policia retirado Hodges recibe una carta del asesino en masa que se llev√≥ por delante la vida de decena de personas, sin haber sido jam√°s detenido, sabe que sin duda se trata de √©l. No es ninguna broma, aquel psic√≥pata le lanza esa carta de presentaci√≥n y le ofrece un chat con el que ¬ęintercambiar impresiones¬Ľ.

Hodges enseguida descubre que el asesino lo acecha, lo observa, conoce sus rutinas, y por lo visto solo quiere que acabe suicidándose. Pero lo que ocurre es justo lo contrario, Hodges rejuvenece ante la idea de cerrar el viejo caso del asesino conocido como Mr. Mercedes, quien arrolló a decenas de personas que hacían cola para conseguir un trabajo.

Paralelamente conocemos a Brady Hartsfield, un joven inteligente y pluriempleado. Vendedor de helados, t√©cnico inform√°tico y psic√≥pata oculto en el s√≥tano de su casa. Resulta curioso como, de alguna forma, encontramos una justificaci√≥n para su desempe√Īo criminal, o al menos eso parece desprenderse del desarrollo de sus antecedentes personales. Un padre muerto accidentalmente electrocutado, un hermano disminu√≠do ps√≠quico dependiente que absorve su vida y la de su madre, y una madre que a la postre se entrega ferozmente al alcohol tras la muerte del menos dotado de sus hijos.

Brady y Hodges se enzarzan en una persecución, en una conversación en la red durante la cual ambos van lanzando sus cebos. Hasta que la conversación se les va de las manos y los actos de ambos anuncian un desarrollo explosivo.

Mientras Hodges retoma el caso de Mr Mercedes, su vida, que parecía condenada a un oscuro final sumido en la depresión adquiere una vitalidad desconocida, entre la familia de una de las víctimas de Mr Mercedes encuentra un nuevo amor, y Brady (Mr Mercedes) no puede soportar que lo que iba a ser un plan para destruir al poli acabe siendo un ofrecimiento a la felicidad de este.

La locura aborda a Brady entonces con fiereza, está dispuesto a todo. Y sólo la posible intervención de Hodges, castigado ferozmente por Brady en su naciente felicidad, puede deternlo antes de que cometa su mayor locura. Miles de personas corren un riesgo inminente.

Lo cierto es que, reconociendo la maestría de uno de mis referentes literarios, esta novela no me parece que sea tan buena como tantas y tantas otras. La trama avanza agil pero no hay ese nivel de profundización con los personajes. De cualquier forma es entretenida.

Mr Mercedes

El visitante

Una historia que demuestra esa versatilidad del genio de Portland que los seguidores de siempre ya disfrutamos desde que nos atrapó para su causa.

Porque sin bien es cierto que en las páginas de El visitante se disfruta de ese autor que perfila personajes rebosantes de naturalidad en medio de entornos inquietantes, en esta ocasión King se disfraza de escritor de género negro con un punto de investigación desde lo forense; al estilo de las novelas negras más adentradas en el thriller psicológico, del crimen teatralizado por una mente perturbada capaz de todo.

Nada peor (o mejor para apuntalar el aspecto macabro del arranque de una historia) que descubrir a un ni√Īo muerto despu√©s de someterlo a una brutalidad inimaginable. Como suele ocurrir en la vida real, la figura del sospechoso localizado en la parte amable del mundo, termina por desubicar a todos.

Porque Terry era un tipo estupendo. S√≠, de los que saluda con una sonrisa que entrecorta su distendido silbido, mientras agarra con sus grandes manos las de sus hijas…Pero los indicios f√≠sicos son claros, por muchas excusas, coartadas y defensas a ultranza de los √ļltimos habitantes con fe de Flint City.

La tarea de un detective siempre supone el desentra√Īado de la verdad, una verdad que, venida de la mano de Stephen King apunta a alg√ļn giro de los que acaba por dejarte boquiabierto, ciertamente shockeado.

La atroz culpa de un delito y pecado capital que solivianta y convulsiona a toda la sociedad de Flint City conduce al detective Ralph Anderson a un grado de cautela, meticulosidad y escr√ļpulo pr√°cticamente imposible ante la virulencia del caso.

Quizás solo él, con esa concesión necesaria a la inocencia pueda acabar descubriendo algo. O tal vez una vez adentrado en lo más hondo del caso del asesino imposible Terry Maitland, acabe alcanzando la más cruda de las verdades, esa que convierte el mal en una corriente capaz de deslizarse de alma en alma, con la idea de que todo lo sobrenatural solo fuera cosa de un diablo a los mandos de este mundo.

Fin de guardia

He de reconocer que para llegar a esta tercera parte me he saltado la segunda. Pero así son las lecturas, vienen como vienen. Aunque realmente puede que hubiera otra motivación detrás. Y es que cuando leí Mr Mercedes me quedó un cierto regustillo incómodo.

Seguramente ser√≠a porque cuando uno ha le√≠do gran parte de la obra de Stephen King siempre espera obras maestras, y Mr Mercedes no me pareci√≥ que estuviera a la altura de otras anteriores. Cosa que tambi√©n me parece interesante pues convierte a Stephen King en humano, con sus imperfecciones ūüôā

Sin embargo, llegado a esta secuela, con el salto de la indicada novela intermedia Quien pierda paga, encuentro más sentido a esa especie de reserva en la que se movió Mr Mercedes. Lo bueno es siempre mejor dejarlo para el final, de toda la vida.

Bill Hodges ya no es aquel investigador recuperado para la causa desde su traumático retiro de policía. Con el paso del tiempo abordado en la saga, va soportando sobre sus hombros y sobre su conciencia todo lo malo que pasó, todo el dolor rumiado por pérdidas insoportables.

Así que, ante la perspectiva de nuestro héroe venido a menos, la idea de que su antagonista de la serie Brady Hartsfield adquiera una especial fuerza, obtenida en esa especie de letargo en el Hospital donde quedó en coma, se torna en ocasiones devastadora para el bueno de Hodges. Porque él será su principal objetivo.

Lo más inquietante de todo es cómo Brady consigue volver a la escena permaneciendo postrado en su cama. Y es que, convertido en una cobaya sobre la que proceder con ciertos medicamentos muy especiales, nuestro oscuro antagonista accede a infinidad de posibilidades con las que proceder a su venganza, retomando en primer lugar su comunicación con un desconcertado Bill Hodges.

Brady sab√≠a como conducir a cualquiera hasta la locura y al suicidio. Sus formas de acoso vistas en la primera parte adquieren en esta secuela final un aire mucho m√°s siniestro, recuperando as√≠ el esp√≠ritu de otras obras del maestro sobre lo sobrenatural y sus perniciosos efectos…

Fin de guardia

La chica que amaba a Tom Gordon

Hay novelas cortas que te dejan un sabor más efímero y otras como esta que en su brevedad te despiertan aromas intensos (sí, sí, como un anuncio de café mismamente).

La cuesti√≥n es que el hecho de que la peque√Īa Trisha se pierda en el bosque es pronto, en manos del maestro, un c√ļmulo de sensaciones de humedad g√©lida, de oscuridad y de amenazantes ruidos. Como cuando nosotros mismos perdemos el paso con el resto del grupo en un bosque.

Al principio resulta agradable el reecuentro con lo natural. Pero enseguida salimos corriendo para recuperar contacto con el mundo real, con los nuestros. Porque ahí, en mitad del bosque existe un mundo que ya no nos pertenece.

Trisha también sabe que ese no es su lugar. Su cerebro, en lugar de servirle para orientarse, la introduce en la terrible espiral del miedo potenciada por la razón a punto de soltar los mandos.

Una novelita para leer en dos sentadas (o en una si dispones del suficiente tiempo porque por ganas no queda…). Una joyita que demuestra que King es m√°s bien God para montar una trama de la nada, haciendo que esa nada se extienda como todo un universo abismal.

La chica que amaba a Tom Gordon

Elevación

Traigo a colación esta otra novela corta para despertar un contraste. No es que Elevación sea mala, tiene que ver más con lo que siempre se espera del genio Stephen King.

En esta ocasión regresa ese Stephen King convencido del aspecto moralizante de la ficción, de la capacidad de sacar chicha desde las elucubraciones fantásticas. Porque una vez que una historia emocionante nos gana, King siempre es capaz de abrirnos a grandes ideas desde esas emociones casi infantiles.

Scott Carey sufre un extra√Īo efecto de lo et√©reo. Parece como si cada d√≠a perteneciera menos a este mundo y apuntara a la ingravidez. Su desmaterializaci√≥n no es visible para los dem√°s, nadie es capaz de descubrir lo que la b√°scula muestra de manera indubitada. Scott est√° dejando de pesar como el resto de humanos.

Como todo fen√≥meno extra√Īo, Scott sufre y teme. Solo el doctor Ellis comparte su extra√Īa ‚Äúdolencia‚ÄĚ, m√°s que nada en base a su juramento hipocr√°tico.

Poco a poco la nueva naturaleza de Scott trasciende a aspectos cotidianos de Castle Rock. Y mágicamente, entre lo siniestro del asunto, el cambio apunta a una mejora en muchos ámbitos…

Sin duda Tim Burton estar√≠a encantando de llevar al cine una historia como esta, tan emotiva como Eduardo Manostijeras o Big Fish con el a√Īadido de ese jugo especial de di√°logos, introspecci√≥n en personajes y descripciones que solo King sabe aunar.

Entre el cuento fantástico y la novela corta, el devenir de Scott, y por extensión el destino más mundano y a la par trascendente de Castle Rock, sabe a poco y a su vez debe ser así. Porque en el fondo solo se trata de la vida más particular de una nueva amiga, marginada por su entorno social. Pero el nuevo Scott, ligero como las plumas podrá correr en su ayuda y cambiarlo todo…

La exposici√≥n de Scott en cuerpo y alma es una moraleja encatandora, trazada con maestr√≠a con esas pinceladas que despiertan desde lo breve y sus finales sugerentes, invitaciones y ecos que quedan hasta muchos despu√©s de haber acabado con la √ļltima p√°gina.

Adiós, Scott, buen viaje y no olvides abrigarte bien. Por allá arriba debe hacer un frío del carajo. Pero, al fin y al cabo formará parte de tu misión, sea cual sea.

Elevación
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