3 mejores libros de Luis Landero, 2020

Hay escritores que jamás hubieran intuído que lo eran tiempo atrás, cuando aún no habían escrito nada. Tanto la situación económica de la familia originaria de Luis Landero, con su limitación típica de la época en la que los libros tomaban el sambenito de superfluidad, así como los derroteros musicales del propio autor, componían un futuro o un destino muy alejado de la literatura.

Pero tal como ocurrió con San Pablo, siempre es buen momento para empezar a creer, para la reconversión. Puede que fuera cosa del destino…, la cuestión es que un día Luis Landero empezó a amar los libros como quien descubre a una lujuriosa amante. Y ahí dentro se quedó disfrutanto de tantas y tantas páginas no leidas hasta entonces.

Y sin embargo, no cabe duda de que la famosa madera de escritor no es algo que se pueda trabajar. O estás hecho por dentro de ese noble material en bruto o cualquier composición se convierte en un insulo aglomerado de astillas hechas polvo. La madera de escritor enseña a mirar el mundo de manera distinta, a observar los detalles y concederles su verdadera magnitud y significado.

En las vivencias anteriores a su primer garabateo sobre un folio, Luis Landero empezaba a tallar una madera crecida de manera natural durante años, precisamente sus años jóvenes en los que el ingenio aseguraba la supervivencia.

Y desde las ingeniosas vivencias que le tocaron vivir a Luis Landero, el escritor en ciernes iba perfilando otro tipo de vivencias proyectadas en un papel que todavía no había sido desvirgado. Ahí andaba la madera esperando su momento para relatar en nuevos libros particulares vidas de tipos sumergidos en la rutina, de sueños rotos y farsas, de tragedias como comedias y comedias con el tufo trágico del engaño.

3 libros recomendados de Luis Landero

  • Lluvia fina: En las novelas de Luis Landero siempre encontramos el más preclaro brillo de cualquier personaje construído con meticulosidad, con intención de llegar hasta lo más hondo de su ser. Cada nuevo libro de Landero es una presentación en profundidad de un protagonista que pasa por nuestro diván para exponernos todo lo que es.

Historias de dentro hacia afuera, de las interioridades jamás manifestadas por las personas en la mascarada general y que sirven para esa empatía de nuestras excentricidades y locuras, de nuestros sueños y deseos, al fin y al cabo todo ello compartido como humanos que somos frente a las diferencias circunstancias que se nos presentan.

Y en esta novela “Lluvia fina” las circunstancias de Gabriel nos conducen a lo familiar, a ese extraño espacio cambiante y referente de toda nuestra vida, a la célula de la sociedad moderna (como describio algún filósofo). Gabriel, Aurora, Sonia, Andrea, Horacio orbitan en torno a la madre octogenaria que tan solo quisiera verlos juntos. Pero cada cual tiene sus motivos para el desencanto, para las sensaciones de culpa, resquemores y traición.

Sin duda, pese al inicio tardío de su vocación literaria, Landero acopiaba ese cúmulo de sensaciones y perspectivas que todo buen escritor necesita para convertirse en el narrador hecho cronista, capaz de sintetizar desde las diferencias de la infancia y la edad adulta que acaba pudiendo distanciar a quienes antes conformaban esa unidad inquebrantable.

Aurora es ese ser de luz, capaz de empatizar con todos y, sin embargo, incapaz de encontrar un lugar de encuentro entre hermanos que tan solo esperan a que salte cualquier discrepancia para recuperar viejas rencillas. Gabriel, que siempre intentó llevar la batuta, no ceja en su empeño de hacer borrón para recuperar la esencia de una fraternidad repleta de escenarios de discordia que irán reapareciendo con ese primer goteo desde un cielo cada vez más negro.

Quizás se trate tan solo de forzar un encuentro que lleve a pensar a la madre que no todo fue en vano, que la familia rota puede abrirse nuevos horizontes cuando ella no esté. Pero cada hermano tiene algo muy interesante que contarnos, como digo, mientras los escuchamos cual psicoanalistas, tratando de componer un puzzle mínimamente real desde una suma de subjetividades que despiertan esa sensación de que el enconamiento dificilmente puede curarse como una herida limpia. Y entonces el reencuentro acaba siendo un nuevo ajuste de cuentas de final imprevisible.

Lluvia fina, de Luis Landero
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  • La vida negociable: La proyección de este escritor tardío es inagotable. A cada nueva novela Luis Landero se ocupa de presentarnos a personajes memorables.

En esta ocasión disfrutamos de la particular visión del mundo de Hugo Bayo, un perdedor convencido de que ese no es su lugar. Un truhan esperando maquinar su plan perfecto para escapar de la medianía social en la que se asfixia su existencia.

Puede que realmente todas sus inquietudes tengan hondas raices en su pasado, en sus conflictos a duras penas vencidos. Así que imaginar, proyectar su vida a un futuro mejor lo alivia. La fantasía le sirve para engatusar a unos y a otros y para engañarse a si mismo sobre sueños imposibles.

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  • El balcón en invierno: Si hay un nombre de pueblo evocador y singular ese es Alburquerque. Sin haber estado jamás ahí su pronunciación me invita a pensar en lo ancestral, en lo mágico, en nombre de escena final, literaria o cinematográfica. Divagaciones que tiene uno…

La cuestión es que en esta biografía novelada (como suele ser cualquier composición de recuerdos) Luis Landero nos habla del nuevo mundo, entre lo trágico e inquietante, que suponía para un chaval la pérdida del padre.

Se trata de Luis Landero como personaje y lo cierto es que escribir sobre uno mismo con tintes novelescos debe ser un emotivo ejercicio sinuoso en ocasiones y abierto a tumba abierta en otros momentos.

La cuestión es que el relato del escritor que no sabía que iba a ser escritor es precisamente una oda a la improvisación de la supervivencia, a la búsqueda de un futuro en la gran ciudad, a la esperanza como un simple mañana o un pequeño trabajo con el que poder salir adelante.

Pero también Landero nos habla de la intención bohemia del guitarrista en ciernes para terminar describiendo con maestría el escenario completo de una España entre la represión y la pujanza subrepticia de las libertades.

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Otros libros interesantes de Luis Landero:

  • Juegos de la edad tardía: Si en La vida negociable se nos presenta a un Hugo Bayo empeñado en el plan magistral para escapar de sus miserias, en Juegos de la edad tardía encontramos finalmente al personaje transformado, a la evolución kafkiana de las frustraciones mundanas.

Gregorio, por entera casualidad y firme voluntad de escapar de su triste caparazón, pasa a ser Faroni, su personaje inventado con el que reajustar un mundo que le hace agua por todas partes.El título de la novela hace referencia a ese autoengaño adolescente que en tantas ocasiones sigue acompañando al adulto encerrado en materializaciones imposibles.

Para Gregorio es dificil enterrar para siempre los viejos sueños juveniles. Sucumbir a ellos lo puede transformar en el esperpéntico reflejo de lo que quiso ser y no fue, una suerte de satisfacción masoquista que no lo saca de la cruda realidad pero que lo conduce a extasiantes momentos de fantasía junto al crédulo Gil.

Porque Gil, alguien tan mediocre como él, está empeñado en contemplar, cual Sancho Panza, al ilustre personaje de resplendorosa armadura.

Una moderna historia quijotesca en torno a Faroni que despierta risas a la par que sustanciosas meditaciones, y que solo puede acabar como el drama que anticipa toda falsedad tomada como forma de vida.

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