3 mejores libros de Josep Pla

El escritor catalán Josep Pla es recordado hoy con esa extraña virtud de la sensatez entre lo pancatalanista y lo retroespañolista. En esa Tierra Media, tan fantástica como suena así citada evocando a Tolkien, reside la inteligencia y la mesura; la distancia justa de la polarización de uno y otro lado; la crítica y el pensamiento equilibrado en el sentido común.

Vamos, lo que suele ser el mejor espacio para que alguien sea escritor y cuente cómo son las cosas. Equidistancia y clarividente tibieza, sí. Sobre todo para afrontar las cerrazones de unos y otros lados. Porque no nos andemos con remilgos, tan ofuscados son los separatismos catalanes alimentados en el odio, como obtusos son los borregos que aún admiran el águila en la bandera española. Y los polos, ya se saben son lo mismo en orden invertido…

Resulta en parte triste tener que abordar la obra de un autor como Josep Pla mostrando en primer lugar ese prisma privilegiado del autor frente a los autoritarismos ideológicos. Pero bueno, tampoco él lo rehuía el asunto en sus ensayos u otras obras de reflexión.

La cuestión es que en su diversa bibliografía se puede encontrar de todo. Porque en Pla encontramos esa función, más o menos consciente, del cronista de una época, del viajero por devoción o incluso en ocasiones por imposición, para acabar gozando de una pluma conocedora de mundo, viajada y abierta.

Top 3 libros recomendados de Josep Pla

  • El cuaderno gris: La obra paradigmática de un Pla que ocupó gran parte de su vida en su escritura y su reescritura. Un privilegio que, salvo en la novela más pura que al final acaba sucumbiendo a su estructura y su final, todo libro debería registrar para abordar al autor en su visión caleidoscópica del paso de los años.

    Desde el Pla que se iniciaba en la escritura hacia el exterior, abriéndose a la Barcelona de inicios del siglo XX para acabar pintando ese lienzo completo, variado desde lo descriptivo con su connotaciones impresionistas del escritor, hasta lo analítico en lo sociológico y lo dinámico en la presentación del todo como una trama vital.

    La cosmópolis, el emblema de la Cataluña rebosante de modernidad y modernismo pero en la que también se fraguaban revueltas en busca de conquistas sociales.

    Contrastes vistos en directo por el autor y retocados años después, muchos años después, para acabar componiendo ese relato entre lo sobresaltado de la juventud y los hechos y el poso de la madurez capaz de divisarlo todo con un punto de despersonalización.

    Con su composición entre lo cronístico y el diario personal, El cuaderno gris traza esa semblanza perfecta del observador capaz de aportar la lucidez que la pujanza de las ideas enconadas jamás encuentran.
El cuaderno gris
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  • Viaje en autobús: Un fugaz viaje en autobús, uno de esos tiempos muertos en los que le viajero se entrega a la inercia del huidizo paisaje. Salvo que el viajero sea Josep Pla. Y salvo, también hay que decirlo, que se trate de un viaje en autobús de postguerra, con su velocidad de diligencia tirada por caballos y sus eternas paradas en recónditos lugares en espera de un encargo más con el que justificar la gasolina.

    Pero aquellos viajes eran así, perfectos para un escritor con ganas de contarlos, de hacer trascendentes esos tiempos muertos. Porque la mayor meta de la literatura es recuperar lo evadido, revivir esos instantes plagados de innumerables matices que un viajero de hoy desplazado en el tiempo analizaría con el disfrute del hombre de regreso al paraíso.

    Con su lenguaje preciso y plenamente efectista, Pla nos habla sobre los detalles que ocurren, los pensamientos que van y vienen en el viajero en el transcurso de un centenar de kilómetros apuntados como buenamente se pueda en cuartillas. Una de esas curas, placebo literario para detener nuestro tiempo frenético.
Viaje en autobús
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  • Lo que hemos comido: Hace ya tiempo que un amigo, con un guiño y una sonrisa indescifrable, me pasó un libro de recetas para que me lo leyera. ¡cómo si yo fuera un amante de la cocina sin saber hacer una tortilla de patatas! En cuanto me puse con él descubrí el truco.

    No se trataba de presentar las recetas una a una sino que de cada plato el autor presentaba primero el aroma literario desde los orígenes de cada alimento, sus costumbres hasta incluso una vinculación histórica. Nunca más tuve a menos al plato más sencillo. Así entendí la sonrisa de mi amigo y encontré en lo culinario otro ámbito más de la literatura. Así que no me costó entonces darle cancha a este libro de Josep Pla sobre aromas, sabiendo que leer sobre comida era leer sobre placer y sustento, algo así como una obra del Marqués de Sade entre fogones.

    En el caso de este libro de Pla el asunto va de la cierta melancolía de los disfrutes pasados sobre una mesa, recuperables siempre con ese deje de añoranza, quizás, sobre una mesa a la misma brisa del mar pero convertida en susurros de ausencias que compartieron el disfrute del paladar en otros días.

    Lo que hemos comido, lo que comimos, los sabores que no regresan jamás del todo y el redescubrimiento de nuevos gustos conforme el paladar también cambia y envejece, no siempre para mal en lo culinario, como los vinos.

    Un olor que nos gusta siempre es un recuerdo. Alcanzar finalmente en el sabor la plenitud de lo comido por lo vivido, es esa magia que compone esencias existenciales. En la memoria gastronómica de Pla descubrimos todos los gustos que gozamos en el paladar y los que nos quedan aún por descubrir.
Lo que hemos comido
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